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El amor hacia los enemigos

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.”

“Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1ª corintios 13- 4)

Esta descripción detallada que hace el apóstol Pablo sobre el amor, nos muestra una panorámica generalizada de lo que es este sentimiento inherente a nuestra condición humana, y pareciera que no fuera una tarea fácil de realizar o poner en práctica en nuestra vida cotidiana. Por lo descrito en el texto del apóstol Pablo en 1ª de Corintios 4, dado que nos expone, la difícil tarea de amar, nos podemos dar cuenta, que ser bueno, no ser envidioso, ser humilde y soportarlo todo es asignatura pendiente para la mayoría de nuestra generación contemporánea, el arte de amar supone un corazón con mucha sensibilidad, un alma noble revestida de altruismo, que entiende que la finalidad del discurso divino es el amor. El gran mandamiento instituido por Jesús es “amaras al Señor tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente” y el segundo no están diferente, “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22-36)

“Y dijo Dios hagamos el hombre a nuestra imagen y conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1-26), esto para explicar un poco la capacidad de amar que tiene el hombre, toda vez que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios.

¿Por que debemos amar a nuestros enemigos?

Amar revela el carácter y esencia de Dios, Dios es bueno, es misericordioso

  • Dios hace llover sobre buenos y malos, sobre justos e injustos, (mateo 5-45)
  • No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. (Salmo 103-10)
  • Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, así también como Dios os perdono en cristo. (Efesios 4-32)

Ser hijos de un padre amoroso, debe ser para nosotros como cristianos, la más grande inspiración para aplicar a nuestras vidas, conductas de buen vivir, de ser personas capaces de transformar su entorno, por medio del amor, el perdón, la misericordia y la paz, pero esto se logra sin duda, cuando pasamos del sermón a la acción, de las bonitas palabras a hechos concretos, que inspiren y atraigan a las personas hacía ese Dios bueno y maravilloso.

EL INEXORABLE MANDATO DE AMOR HACIA LOS ENEMIGOS (Lucas 6-27,36)

Amar a nuestros enemigos supone amar a aquellas personas que por x o y circunstancia de la vida no nos aman, no les caemos bien, no nos quieren. Esto se refiere a grupos de personas, dentro y fuera de nuestro entorno de amigos y familiares, también se refiere a nuestros compañeros creyentes o no, nuestro circulo de estudios o laboral. La imperativa orden de Jesús, incluye amar a aquellos que no buscan nuestro bien, en otras palabras gente que nos desea el mal e incluso que busca cualquier oportunidad para colocarnos obstáculos y vernos caer.

Amar a nuestros enemigos puede parecer un hecho difícil, más sin embargo cada uno de nosotros tiene una historia que comienza, “si supieras lo que me hizo esa persona” no me pedirías que la amara” pero Jesús fue enfático y categórico. ¿Cómo comenzamos a amar a nuestros enemigos? Con la oración, cuando oramos los comenzamos a mirar con los ojos de Dios.

“Siempre que te enfrentes a tu enemigo, conquístale mediante el amor”

Mahatma Gandhi

Juan Carlos Español lora